Es
Todo el tiempo para mí, como si no hubiera pasado, cual ningún lazo en otro lugar, como la vida ahí y ahora, por lo menos en un tiempo breve, de varios días y noches.
Ámsterdam: que hablando inglés, el idioma …
El éxito
Anoche me preguntaban en una reunión a la que fui contratado para cantar, sobre qué es ser artista, la pregunta era, cómo se cuestionan o se afirman la posibilidad de ser artista. La pregunta, inesperada juega una trampa al ego, que debe estar ahí como en alerta roja en la inteligencia propia de cualquier respuesta y cualquier respuesta había que matizarla.
La pregunta era para el máster Alfonso Bricio, sastre profesional (artista) creador de diseños y confecciones de ropa y atuendos diversos y para mí, un simple cantor que anda de acá para allá, por años.
Alfonso me invitó a ser el primero en responder y apenas empezaba a hilvanar alguna respuesta, dándole vueltas a una disquisición que llegara a algo, empecé diciendo: todos los días más que afirmarlo, me lo cuestiono, no es que vaya por ahí diciendo soy artista, es una condición como cualquiera, a la que me he enfrentado como un oficiante, esto lo dije, pausado y dubitativo, en eso nos salva y distrae una persona que llegó a despedirse de todas y todos y se llevaba a la mujer que nos había interrogado, nos salvó la campana.
Hoy amanecido de esa reunión, acaba a veces mi ser con una resaca intelectual, porque me cuestiono sobre el mundillo en el que, (muchas gracias) es uno muy valorado y querido, sin embargo, ser artista, en mi caso no tiene qué ver con el éxito, por lo menos con el éxito de la farándula, muy al contrario, podríamos decir que no soy exitoso y que en esos círculos soy pleno, me dan muchos apapachos y es muy pequeño ese mundo, comparado a los reflectores de la gran mercadotecnia, para nada soy exitoso, tal vez soy un loco, un Quijote que no se da cuenta a veces que lo es, -es el verdadero Quijote, el que cree que hay gigantes en vez de molinos, el ridículo que se cree caballero, en fin, y que sucumbe a los halagos y quiere decirles que nada es para tanto, puedo enumerar una lista larga de las razones que (en ese sentido, solo en ese sentido) me convierten en alguien nada exitoso, por ejemplo, no soy conocido, me reconocen algunos, eso sí, en un ámbito muy pequeño, me he quedado en una barcaza de canciones que me mantienen a flote en un mar que ahogó toda propuesta, que no obedezca a las formas dictadas por la industria, a menudo me siento algo ridículo, no me quedó otra que ser artista, es algo que llevo inherente en mi persona, les digo que cuando me pagan, por un contrato, por un trabajo, trato de complacer, pero a veces no tengo ganas de cantar las canciones, incluso de mis maestros, tienen que sintonizar con algo de la vida para que yo traiga ganas, entonces ahí ando con canciones propias y cuando no estoy contratado, les digo que no canto covers, como muchos colegas, solo lo haría por chamba o contrato y con gusto, no tengo afán de que me vean y notarme como intérprete de rolas ajenas, entonces a veces se cansa mi ímpetu, de tratar de desafiar el deterioro que ha causado, la mercadotecnia, (aunque sea cultural), propiciando públicos, sin aptitud, no aptos para escuchar propuestas inéditas, todos quieren, entonces el entretenimiento o asirse a lo ya conocido. De los autores que son famosos de trova, me sé las menos comerciales, porque son las que me llaman la atención para estudiar.
No me estoy tirando al suelo para que venga la nada, con su mano amable a levantarme, mi éxito es de verdad, hacer esto, por ejemplo ayer, anoche, pude cantar ante un pequeño público, melodías que provienen de mis sueños, enfrentar mis tristezas, contradicciones y temores, no distraerme y hacer obra que debe salir a algún lado, que sea necesaria para alguien, escucho historias que me cuentan de mis canciones, de cómo les significó algo, sigo buscando una canción que sea la que me diga lo que debe decir y que me mueva, me conmueva el estar vivo, que emocione. Sin duda, tengo que aprender a balancear lo que da de comer, con lo que debe ser, porque dado lo antes dicho, el éxito va por ahí y yo, torpemente, suelo ser un iconoclasta que de pronto ama a esas personas que han amado mi música y no se sorprendan si por ganarme la vida, me ven haciendo algo, porque a estas alturas de la vida y desde niño, no he claudicado en mi quehacer por extraño que sea esto, en el panorama de posibilidades prácticas.
Abrazos siempre.
Yahir Durán
Les dejo una rola poema de Ricardo Yáñez con la soprano Alma Rocío Jiménez y el músico Kevin García (Ampersan)
Feliz domingo !!!!
Foto de Jacob Bentzinger en Unsplash