Ella
Ella, mi madre, es una osa que inverna para salir adelante en los días cálidos,
ella “invernó” por mí seis meses y medio, así debió ser, eso fue lo que los
médicos le recomendaron para “ver” sí mi …
Ella, mi madre, es una osa que inverna para salir adelante en los días cálidos,
ella “invernó” por mí seis meses y medio, así debió ser, eso fue lo que los
médicos le recomendaron para “ver” sí mi feliz nacimiento pudiera ser posible.
Desde que tengo memoria la he escuchado contar lo difícil que fue mi gestación
de siete meses, cómo su cuerpo tan joven aún, se fue transformando, cómo la
ciencia no le aseguraba que me sostendría en sus brazos, pero su fe y amor lo
hicieron posible, y aquí estoy, dedicándole estas líneas a la mujer que me dió la
vida, mi madre.
Y así al paso de los años, escucharla contar cuantas veces pudo la historia de
mi gestación y complicado nacimiento, sentir su angustia, pero también palpar
la seguridad que todo saldría bien, veo la vida con luz a pesar de mis días
oscuros, sonrío siempre, escucho los latidos de mi corazón y soy feliz por estar
aquí, y eso es solo gracias a ella, mi madre.
Ella tiene ojos tristes, pero profundos, en ellos leo añoranzas que no volverán,
vidas que ya no están, sueños que no logró, pero también veo a la niña que sigue
soñando y a la mujer que dejó atrás para cuidar de los demás.
Las plantas la hacen inmensamente feliz, son sus compañeras inseparables, las
cuida, las riega, les cambia la tierra, las comparte y entra en su mundo, un
mundo verde y lleno de flores, y me la imagino como a una de ellas, una bella
planta rebosada de flores alegres y de distintos colores, llamativos y brillantes
que emana alegría desbordada y un delicioso y angelical perfume imposible de
olvidar.
Ella, se ha vuelto lenta antes de tiempo, se ha dejado crecer su siempre corto
cabello, me repite lo mismo como si fuera la primera vez, se está encogiendo,
pero su sazón está intacto, así como su amor.
Ella, mi madre, la osa, la hermosa planta llena de flores, la que me bañó cuando
tuve a mis hijos, la que me inyecta cuando me enfermo, la que me guarda mi
platillo favorito, la mamá con la que Dios me bendijo, ella, mi madre se llama
Josefina.